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El órdago de Corizonas

Corizonas en La Riviera 02.02.2017

Tomar riesgos está en el ADN de Corizonas. Desde siempre, desde su propia fundación, cuando por sorpresa para todos aunaban el experimentado surf instrumental de Los Coronas con la juventud y explosividad folk de Arizona Baby. Una propuesta con un alto sentido del espectáculo que con los años ha ido desarrollando la única asignatura pendiente que les quedaba: una identidad propia.

Con la publicación de su segundo largo (Nueva Dimensión Vital) y el consecuente paso al español daban un último salto mortal que les llevaba al escenario de La Riviera, con el peso simbólico que ello conlleva. Y aunque no la llenasen, ellos siempre caen de pie. Sonaba la sintonía de ‘El Hombre y la Tierra’ cuando la base rítmica formada por Loza (batería) y Javi Vacas (bajo) hacía de avanzadilla, dando pie a la incorporación progresiva del resto bajo las tremendas visuales de Héctor de la Puente (de diez). Introducción instrumental para ponerse las pilas, con Javier Vielba entregado al theremin, y un arranque demoledor con La cuerda que nos dan y The falcon sleeps tonight, en la que se lucía el siempre discreto Yevhen Riechkalov a la trompeta.

El espectáculo estaba servido, revisando por igual temas de su último álbum y de The News Today, así como gustándose revisionando a Black Sabbath (Supernaut) o a The Seeds (Pushin' Too Hard), con Loza haciéndose con el micro. Tras un intermedio algo dubitativo, la noche se volvía a levantar rápidamente y el público respondía a los coros de Piangi con me y con imprescindibles como I Wanna Believe, que llevaban a unos bises en los que la banda remataba con su reciente versión de Gabinete Caligari (Malditos Refranes) y los singles Todo va bien y Nueva Dimensión Vital. Grandes sensaciones para cerrar una noche importante, en la que Corizonas enterraba aún más la idea de que esta unión pudiese ser solo una anécdota, erigiéndose como una banda viva con algo que contar.